Desde hace años, nuestra empresa MBF Group SA opera en el mercado de los aceites vegetales, incluido el aceite de colza refinado y sin refinar, desarrollando constantemente su competencia en los ámbitos del comercio, el análisis de mercado y la gestión del riesgo de los precios. La experiencia de la extrema volatilidad de 2021-2023 ha permitido al mercado, pero también a participantes como MBF Group SA, entrar en la siguiente fase de desarrollo: una más madura, basada en datos y estrategias a largo plazo.
Las perspectivas para 2025 y 2026 señalan una transición de las fluctuaciones caóticas a un equilibrio ordenado, aunque con el mantenimiento de niveles de precios más altos. El aceite de colza sigue siendo una de las materias primas clave para Europa, tanto en el segmento alimentario como en el de los biocombustibles. Esto hace que este mercado sea relevante no sólo desde el punto de vista operativo, sino también en términos de inversión. En los últimos años, los aceites vegetales se han desenvuelto en un nuevo entorno macroeconómico en el que los precios de la energía, la política climática y la seguridad del suministro desempeñan un papel tan importante como la clásica relación entre oferta y demanda.
Tras un periodo de extrema volatilidad, el mercado se está calmando poco a poco, pero no está volviendo a sus antiguos niveles de precios bajos. El aceite de colza encaja en esta tendencia como materia prima más cara pero más predecible. Para las empresas de la cadena de suministro, esto significa una planificación y gestión a largo plazo de la cartera de compras. En este contexto, la importancia del comercio profesional y de la diversificación de las fuentes de suministro es cada vez mayor.
El contexto global del mercado del aceite vegetal
Los informes globales de la industria, incluidos los análisis de OIL WORLD, el USDA y las empresas comerciales especializadas, indican una tercera campaña consecutiva de oferta relativamente alta de semillas oleaginosas. Al mismo tiempo, la demanda de la industria alimentaria y del sector de los biocombustibles sigue siendo fuerte y estable. En 2025, los precios de los aceites vegetales se mantuvieron en niveles elevados, aunque se apreciaron correcciones hacia finales de año, sobre todo en el segmento del aceite de soja. La colza y el aceite de girasol reaccionaron más lentamente, confirmando su papel estratégico en el mercado europeo. Por lo tanto, el mercado sigue siendo estrecho, pero cada vez más «legible» para los participantes.
Las regulaciones climáticas y medioambientales son un añadido importante al panorama global. En la Unión Europea, políticas como Fit for 55 o RED III favorecen los aceites producidos localmente, incluido el aceite de colza, en detrimento de las materias vegetales importadas. Fuera de Europa, hay menos propensión a las intervenciones reguladoras repentinas, lo que reduce el riesgo de crisis de precios. Como resultado, el mercado mundial del petróleo está pasando de una fase reactiva a un equilibrio de la oferta y la demanda más basado en modelos. Para los participantes en el mercado, esto significa un papel cada vez mayor de la analítica y de las estrategias a medio plazo.
Las previsiones para principios de 2026 sugieren la posibilidad de una leve presión a la baja sobre los precios del aceite de colza y girasol, siempre que se mantenga un buen suministro procedente de la UE y de la región del Mar Negro. Al mismo tiempo, los analistas subrayan que, incluso en un escenario de corrección, los precios se mantendrán claramente por encima de los niveles anteriores a 2020. Esto marca un cambio permanente en el punto de referencia para todo el mercado de aceites vegetales. El aceite de colza seguirá siendo una materia prima relativamente cara, pero clave para la economía alimentaria y energética europea.
Colza oleaginosa en la UE: producción y balance de la oferta
Según las estimaciones actuales, la Comisión Europea prevé que la producción de colza de la UE en la campaña 2025/2026 rondará los 18,5-18,8 millones de toneladas. Esto representa un aumento de casi el 13% interanual tras una temporada 2024/2025 más débil y un resultado claramente superior a la media de los últimos cinco años. Se trata de una mejora significativa para la industria petrolera europea. Al mismo tiempo, la CE señala que la demanda de colza de la UE -estimada en unos 25 millones de toneladas- sigue siendo superior a la producción. Por tanto, el equilibrio del mercado sigue siendo estructuralmente tenso.
Una buena producción de colza se traduce en una mayor disponibilidad de aceite de colza, tanto refinado como sin refinar. La Comisión Europea indica que la producción de aceite vegetal de la UE podría aumentar alrededor de un 6% en 2025/26. Esto va acompañado de un descenso de las importaciones de aceite, incluido el de palma, lo que refuerza la posición de la colza en la mezcla europea de materias primas. Se trata de un entorno favorable para las estaciones de compresores y refinerías locales. Para los usuarios finales, esto significa una mayor estabilidad del suministro, aunque sin la garantía de reducciones significativas de los precios.
Aceite de colza frente al de girasol y soja
Frente a otros aceites vegetales, el aceite de colza conserva una posición específica. A diferencia del aceite de soja, que depende en gran medida de la política mundial de biocombustibles -especialmente en EE.UU.-, la colza es más bien un «producto europeo». Su precio reacciona sobre todo a la situación en la UE, a los costes energéticos y a la normativa climática. El aceite de girasol, vinculado a la región del Mar Negro, sigue siendo más sensible a los factores geopolíticos y logísticos. En este contexto, la colza actúa como estabilizador del mercado de aceites vegetales en Europa.
Las previsiones para 2026 indican que la relación de precios entre el aceite de colza y el de girasol podría igualarse gradualmente. Al mismo tiempo, es probable que la colza mantenga su prima sobre el aceite de soja debido a las preferencias de los consumidores y a la política de la UE. Para las empresas comerciales, esto significa que deben gestionar activamente su cartera de productos y sus rutas de suministro. La flexibilidad en la contratación y la capacidad de reaccionar rápidamente a los cambios del mercado son cada vez más importantes. El mercado actual no sólo premia el precio, sino también la seguridad y la continuidad del suministro.
Volatilidad elevada pero más previsible
La fase actual del mercado del aceite de colza es un ejemplo de «volatilidad elevada pero más previsible». Los precios siguen siendo sensibles al clima, los costes energéticos y la regulación, pero los cambios son menos rápidos que en años anteriores. Para los clientes industriales, esto significa que las compras y la producción pueden planificarse mejor. Para el comercio: la creciente importancia de los contratos de futuros y las fórmulas flexibles de fijación de precios. Este entorno favorece a los operadores con una gran experiencia y formación logística.
La estructura de los contratos también desempeña un papel cada vez más importante: su duración, la forma en que se indexan los precios y el reparto del riesgo entre las partes. Hoy en día, muchos compradores prefieren la estabilidad de los márgenes a las gangas de precios a corto plazo. Esto favorece las soluciones híbridas, que combinan los precios al contado con elementos de los contratos de futuros. Como resultado, la volatilidad del mercado se hace más «manejable», aunque sigue siendo elevada. Las empresas capaces de equilibrar diferentes fuentes y direcciones de suministro están ganando ventaja.
Desde el punto de vista de los inversores y socios estratégicos, el mercado del aceite de colza está entrando en una fase de madurez en la que son cruciales unos fundamentos estables, más que la especulación de precios a corto plazo. La demanda estructural del sector alimentario y de biocombustibles, apoyada por las políticas de la UE, crea un entorno previsible para las decisiones comerciales y de capital a largo plazo. Al mismo tiempo, las barreras normativas y de costes limitan el exceso de oferta, favoreciendo la estabilización de los márgenes en toda la cadena de valor. En la práctica, esto significa que el aceite de colza se considera cada vez más un activo defensivo en el segmento de las materias primas agrícolas.
En el próximo periodo, el mercado recompensará cada vez más a los actores capaces de operar a escala, diversificar las rutas de suministro y gestionar activamente los precios y el riesgo contractual. Los modelos basados únicamente en transacciones al contado están perdiendo relevancia en favor de las relaciones comerciales a largo plazo. Para los inversores, esto significa una selección natural de modelos de negocio y una concentración de valor en empresas con formación analítica, logística y financiera. Con este acuerdo, el aceite de colza pasa a formar parte de la estrategia más amplia de la UE en materia prima y seguridad energética.
El papel del Grupo MBF y sus perspectivas para 2026
En este entorno, MBF Group SA está consolidando su posición como intermediario flexible y socio comercial en el mercado del aceite de colza refinado y sin refinar. La empresa se centra en la diversificación de las fuentes de suministro, la seguridad de las transacciones y la adecuación de las condiciones comerciales a las necesidades reales de los clientes. Con una volatilidad continua, elevada pero más predecible, la capacidad de reaccionar rápidamente a los cambios del mercado se vuelve crucial. Aquí es donde la experiencia y la escala son fundamentales.
De cara a 2026, el aceite de colza seguirá siendo uno de los pilares del mercado europeo de aceites vegetales, apoyado tanto por una demanda estructural estable como por las políticas a largo plazo de la UE. Un buen suministro mejora la disponibilidad de materia prima, pero un déficit continuado en relación con la demanda seguirá apoyando unos niveles de precios relativamente altos y unas condiciones comerciales previsibles. En un entorno así, la importancia de la escala de las operaciones, la capacidad de diversificar la oferta y la gestión activa del riesgo de los precios es cada vez mayor. Como empresa pública que opera en este segmento, MBF Group SA ha desarrollado sistemáticamente un modelo de negocio basado en el comercio flexible, el análisis del mercado y la seguridad de las transacciones. La empresa invita a los socios e inversores interesados en el potencial a largo plazo del mercado del aceite de colza a ponerse en contacto con ella.
MBF Group 






















